No apto para cardíacos
En un vibrante partido, Huirapuca derrotó por 2 a 1 a Central Córdoba y se metió en la final. Su rival en esa instancia será San Martín.
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| Martín Zalatel recibe la marca de dos rivales. El jugador "Azurro" uvo un rendimiento aceptable aunque no alcanzó. |
Que se enfrenten Central Córdoba y Huirapuca significa que hay promesa de partidazo y el que se disputó esta tarde en cancha de los "Azurros" no decepcionó para nada. Tras 70 minutos de emociones, los del sur derrotaron al local por 2 a 1 y se adjudicaron el pasaje a la final.
Desde el arranque fue Central Córdoba quién tomó la posesión de la bocha y generó jugadas que estuvieron cerca de abrir el marcador. En medio de ese poderío posesivo, Huirapuca se encontró con algunas situaciones aisladas que generaron peligro. Cuando parecía que los dirigidos por Marcelo Pacheco abrirían el marcador, David Nacul marcó el tanto que alteró las emociones de la hinchada local.
Por lo que había pasado en el partido, fue un baldazo de agua fría que sólo lo sintieron los simpatizantes porque Central Córdoba no bajó su nivel. Tras irse perdiendo en el tanteador al cabo del primer tiempo, los "Azurros" se adelantaron en la cancha y llegaron al empate tras el gol de Gonzalo Matta. Huirapuca debía salir en busca de la victoria ya que la ventaja deportiva lo dejaba afuera de disputar la final.
Fue éste, quizás, el tramo más difícil de vivir en cuánto a emociones. Las defensas no estaban finas en su labor y cada entrada al círculo era una ocasión clara de gol para cualquier equipo. El juego de Omar Decataldo se hizo relevante ya que su presión constante cuando salía su rival le permitió generar 3 jugadas claras que a su equipo que no pudieron concretar.
Pero del otro lado también había una figura y su actuación serían más importante. Tras una jugada muy discutida por parte de los jugadores de Central Córdoba al asegurar que no había sido córner corto, Jorge Chein tiró una pared con un compañero, recibió la devolución y remató al primer palo. Los aplausos y los "que buena jugada" que comentaron los simpatizantes confirmaban lo que todos vimos: un golazo.
Si el partido hasta ahí había sido emocionante, que decir cuando el arquero de Huirapuca, Diego Zambrana, debió retirarse lesionado y lo sustituyó un compañero de campo. Quedaban 3 minutos y tener en frente a un jugador el cual su puesto habitual no es defender los 3 palos, eran una mezcla jugosa que invitaba a penetrar el círculo y tirar al arco.
Sin embargo, Central Córdoba pareció haber dejado todo. Perdió la bocha rápido a causa de infracciones y faltas menores lo que hizo diluir la esperanza de una igualdad. El cierre del partido se vistió de alivio general: para los jugadores de Huirapuca porque confirmaba su pase a la final, y para todos los hinchas en general porque su corazón podía volver a latir tranquilo.
Ahora, los del sur, deberán medirse ante San Martín en la final. Si, pensamos igual, otro partidazo más.

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